TRABAJANDO (Salvador Plant)
Trabajando
¿Cecilia dónde estás? Me hago esta pregunta una y otra vez aunke tú bién sabes ke en el fondo no me interesa buscarte. Kizá sí escuchar algo de Led Zeppelin y recordar animal-mórbido todo lo ke hacíamos. Era como estar en Pekín o París aunke también sabes tú ke nunca he salido de Santiago... Pero así y todo este lugar es extraño; no me interesa hacer una descripción del entorno físico pero sí te diré ke no se parece a ningún otro lugar: mucha gente entra y sale todos los días y en la noche llegan el doble o el triple de personas y, por cierto, se kedan mucho más tiempo.
¿Y ké pasó con Gilda? Siempre me la encontraba en los lugares más inverosímiles: en una piscina pública, en los faldeos de un cerro precordillerano, en una sala de clases, en un tren; en fin, casi siempre terminábamos haciendo el amor cerca de un museo, en una kinta de árboles frutales, en un motel y hasta en una parada de autobús, eso sí, siempre de noche... La verdad no sé para ké te cuento todo ésto si a las finales siempre preferiste mis mundos abstractos, mis cuadros ultra-neo-vanguardistas, llevarme la contra en todo y lo más importante: amarme y odiarme con una pasión y un furor sin límites...
¿Pero sabes? Al final te olvidé. Te olvidé porke eras muy violenta. Porke creías ke todo se solucionaba a golpes. Me enseñaste también a ser violento. Me enseñaste a odiar y a no olvidar los agravios; en fin, me enseñaste a ser lo ke siempre kise: un Hombre Digno. Ahora, cuando las soledades muertas navegan hacia la oscuridad de un infinito sin rostro, hacia el frío de un sueño perdido en una mente ajena, hacia la letanía incierta de una naturaleza lejana ke perturba como un moskito en el oído, sólo puedo decirte una cosa: todavía te kiero mi amor.
SALVADOR PLANT
JUNIO DE 2003.
