LOS CORAZONES (Plant)
Trémula y mágica como la primera estrella de la mañana me despertaste akella madrugada de febrero donde el verano dibujaba pekeños soles sobre un mar de cuerpos olvidados en la arena de la playa. El espejo de tu mirada me llenó de inmediato de una blanca energía vital ke me hizo olvidar un poco la resaca de la noche anterior.
- ¿TE KEDAN BESOS?
- ESO NO ES LO MÁS IMPORTANTE...
Mientras te besaba me puse a pensar en los cientos de ciudades ke había besado a lo largo de mi existencia. Recordé un amor. Recordé varios amores. Me puse triste. Me sorprendí un poco al descubrir akel dejo de melancolía ke una vez había extraviado en los benditos caminos de la vida.
- ¿PORKÉ ESTÁS TAN CALLADO?
- PORKE UNA VEZ DESPRECIARON MI CORAZÓN...
Rápidamente cambiamos de tema y comenzamos a barajar distintas posibilidades de trabajo tanto para ella como para mí. Su corazón tenía unas pocas consonantes así como el mío. Coincidíamos en la A, en la K y en la M. Pero no estábamos optimistas. Hicimos el amor un rato para alcanzar inspiración.
- ¿ALGUNA VEZ TE ENAMORASTE?
- NO, SIEMPRE FUE NADA MÁS KE UN JUEGO...
La verdad tenía miedo. Mucho miedo de todo. Miedo por ejemplo de ke tanto Dios como el diablo fueran nada más ke dos grandes perdedores frente a la Humanidad. Miedo de ke en su maldita-eterna guerra, la chika ke yo kise (de la forma más egoísta ke te puedas imaginar) nunca hubiera alcanzado mi corazón ni yo su cuerpo. Y por fin miedo de ke después de ke todo el sexo acabara, yo sólo por mi cuenta terminara tristemente descubriendo de ke toda esta realidad no fuera más ke un fugaz sueño-mentira ke un buen día de octubre kizá sí pudo ser.
Salvador Plant
Octubre de 2007.
