Tercera luna.

"Zigzagueando en la oscuridad de la noche las luciérnagas cautivan el crepúsculo y los enjambres de notas tardías. Los cabros maldecían la muerte noctambular y enceguecida de los astros y la luz. Hogueras de recuerdos porfiados y ambrosía enviciadora. Catacumbas perplejas y dulce ensoñado frescor de cavernas profundas donde habitaba el Diablo", eran los pensamientos de Delacroix mientras caminaba amargo por senderos de pavimentos y piedras manchadas, "uno, dos, tres, me equivoqué chica yeyé"- y -"donde estaré, donde estuve... No, muy triste Anton, puta la weá"...

"Avanzar, avanzar, pasiones totalitarias, memorias extremistas, enemistades idiotas, fracasos ¡no! Vivíamos un tiempo de confusión y mediocridad, la invasión conservadora y reaccionaria hizo inevitable encumbrar los fusiles y tomar el poder a partir de una estrategia militar y revolucionaria ke nos hiciera avanzar como sociedad humana y progresista. En un nivel estacionario de abstracción ideológica y lucidez psicodélica", eran los pensamientos de Diego, "su guerrera enamorada" (ke estupidez), "sólo tendría una agradable solidez mental" (otro acierto), "prueba", y morir.